Cuando me dijeron que tenía que tener un slogan, lo primero que pensé fue que no, que no estaba bueno. Tenía miedo de sumarme a esta moda de slogans que suenan bien pero que no dicen nada.

Entonces dije: “Si voy a tener uno, que tenga sentido”, a lo que uno de los chicos de mi equipo me respondió: “Es eso, ahí lo tenés, tiene sentido. Si todas las leyes que impulsaste surgieron siempre desde el sentido común, hacé que tu slogan no sea sólo un slogan, sino una verdad, que refleje tu forma de trabajar, de pensar... que hable de vos.”

Y me quedé pensando. “Claro, si el que maneja una moto usa casco, tiene sentido que el acompañante también lo use. Si los colectivos llevan más gente que otros medios de transporte, tiene sentido que dispongan de carriles exclusivos para hacerlo más rápido, ¿no?… o, no sé… si un negocio no tiene cambio, ¿acaso no tiene sentido que deba redondear la diferencia a favor del cliente?” Y es verdad, en gran parte, mi trabajo se basa en utilizar la lógica frente a situaciones que no lo son.

Entonces le dije que sí, que tenía sentido.

¿Que haría con los cuidacoches de la Ciudad?
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